domingo, 14 de septiembre de 2014

Acotaciones III

En las películas, cuando la incertidumbre se prolonga demasiado, termina por aburrirnos.
En la vida también.

Silencios II


No existe guerra en el amor, y vos ya estas armado.
No hablo de una guerra violenta,
sino mas bien, de la que acalla.

Has dejado vencido al amor al ponerle un contrincante,
y con el, nos has vencido a ambos.

Riesgos I

 Así como en este mundo extenso
existen los que construyen los bordes confortables de la certidumbre,
también habitan los que con ilusión y amargura
van y vienen en la vertiginosa planicie,
resquebrajándose entre lo mágico y lo trágico,
haciendo preguntas sin respuestas concretas,
sospechando de la buena fe, y teniendo fe en ella,
Siendo recatadamente apasionados,
Aventurándose con contundentes miedos,
Acorralando dudas, sacrificando calmas.




lunes, 25 de agosto de 2014

Tiempos I

Compañero, debo aclararte una cosa.
No pretendo que me demuestres tus glorias cuando ya están realizadas,
prefiero acompañarte en la lucha.
No pretendo que compartamos un hogar ningún día a ciencia cierta,
prefiero que soñemos con una casita frente al mar y nos cueste despedirnos a la hora de volver.

Solo te pido una cosa, y aquí si, pretendo que prestes atención:

Lo que te pido es mas sencillo y mas sincero,
lo que te pido es que compartas conmigo tu tiempo.

No el tiempo que te sobra, sino el que inventábamos.
Aquel que resurgía entre dos números consecutivos y se hacia eterno en un segundo.

Ese tiempo muerto que nos hacia sentir vivos,
Que nos encontraba destruidos y radiantes.

Ninguno de los dos es rico, tampoco pobre,
y el tiempo es lo que mas nos sobra y mas nos hace falta.

Por mi parte te regalaría todos mis relojes,
No se si estaremos a tiempo de que me regales los tuyos.

sábado, 29 de marzo de 2014

lugares intermedios II

Con la mente en otro lado
y los cuerpos juntos,
imitamos el amor que no teníamos.

Jugamos como niños a querernos
sin irnos mas allá de la esquina.
El tiempo habla, cambia, corre de tu mano.

jueves, 27 de febrero de 2014

Vórtices

La ciudad se metió dentro del hombre. Lo perturba, lo enferma, lo transforma. La enfermedad urbana es convertirnos en fertilizante. El reloj, la respiración de los motores encendidos, el violento beso de  las campanas de la iglesia. Voces de los tacos altos y los zapatitos escolares. Silencio del descalzo. Rojo, amarillo, verde, las lineas carcelarias de la senda peatonal. El hombre maquina no se mueve, se transporta. Tiene las herramientas para desarmarse. Gira sobre si mismo como la rueda en el asfalto. No escucha, no se detiene. El eco lo envuelve mientras se fragmenta en miles de partes. Lo hace mínimo, insignificado, desafinado. Y sobrevive, mientras revientan los martillazos de una obra en construcción. Porque eso lo conoce y lo reconoce, eso es lo que lo mantiene. Sólo no se comprende y tampoco en todo. El es una partícula de polvo mas y también es parte del engranaje de la maquina infinita que las fabrica.