Con la mente en otro lado
y los cuerpos juntos,
imitamos el amor que no teníamos.
Jugamos como niños a querernos
sin irnos mas allá de la esquina.
El tiempo habla, cambia, corre de tu mano.
sábado, 29 de marzo de 2014
jueves, 27 de febrero de 2014
Vórtices
La ciudad se metió dentro del hombre. Lo perturba, lo enferma, lo transforma. La enfermedad urbana es convertirnos en fertilizante. El reloj, la respiración de los motores encendidos, el violento beso de las campanas de la iglesia. Voces de los tacos altos y los zapatitos escolares. Silencio del descalzo. Rojo, amarillo, verde, las lineas carcelarias de la senda peatonal. El hombre maquina no se mueve, se transporta. Tiene las herramientas para desarmarse. Gira sobre si mismo como la rueda en el asfalto. No escucha, no se detiene. El eco lo envuelve mientras se fragmenta en miles de partes. Lo hace mínimo, insignificado, desafinado. Y sobrevive, mientras revientan los martillazos de una obra en construcción. Porque eso lo conoce y lo reconoce, eso es lo que lo mantiene. Sólo no se comprende y tampoco en todo. El es una partícula de polvo mas y también es parte del engranaje de la maquina infinita que las fabrica.
domingo, 23 de febrero de 2014
Transformaciones
Lentamente, la combinación de letras que forman tu nombre
dejo de ser un arma letal en mi sistema nervioso,
El universo dejo de darme respuestas
a crímenes que dejaste sin resolver.
y algo en el cielo de la mañana se veía mas opaco,
pero aprendí que el brillo a veces no deja ver con claridad.
Como un despertar con resaca
supe como te ibas, sin siquiera verte.
dejo de ser un arma letal en mi sistema nervioso,
El universo dejo de darme respuestas
a crímenes que dejaste sin resolver.
y algo en el cielo de la mañana se veía mas opaco,
pero aprendí que el brillo a veces no deja ver con claridad.
Como un despertar con resaca
supe como te ibas, sin siquiera verte.
lunes, 17 de febrero de 2014
Tangentes
¿Cuantas de todas nuestras acciones son realmente voluntarias?
¿Cuantas veces cambiamos nuestros deseos por la palabra tangente?
Me dejo tragar por la boca de subte
y fluyo por ese intestino de tierra hueca,
como un acto reflejo, un día mas.
¿Cuanto en tiempo nos conformamos es esa calma densa y disonante?
¿Cuanta distancia hay entre los pies y la cabeza? ¿entre la cabeza y tu boca?
¿Cuantas veces cambiamos nuestros deseos por la palabra tangente?
Me dejo tragar por la boca de subte
y fluyo por ese intestino de tierra hueca,
como un acto reflejo, un día mas.
¿Cuanto en tiempo nos conformamos es esa calma densa y disonante?
¿Cuanta distancia hay entre los pies y la cabeza? ¿entre la cabeza y tu boca?
martes, 21 de enero de 2014
lugares intermedios
Deseo que sus manos sean infinitas,
que cubran mi ser de una sola vez.
Lo siento en el sol que entra por la ventanilla
y arde en los detalles de mi cara.
Busco como un pez perdido
en cada viaje, en cada calle
ahogandome los ojos entre mil rostros.
que cubran mi ser de una sola vez.
Lo siento en el sol que entra por la ventanilla
y arde en los detalles de mi cara.
Busco como un pez perdido
en cada viaje, en cada calle
ahogandome los ojos entre mil rostros.
martes, 19 de junio de 2012
Objetos, pero no tanto.
Dentro de la caja, envueltos en unos sedosos papeles, estaban ellos. Placidos, coquetos, vírgenes, Inseparables. Los recorría ahora un aire de incertidumbre. Pronto la caja se abriría y sus vidas comenzarían. Ambos, más allá de su arrogante apariencia, sabían que cada uno valía porque el otro existía a su lado. Por más brillante y hermoso, si uno de ellos fuera (por esas cosas de los pies) separado de su par, quedaría reducido a una vana o azarosa existencia. La cruel verdad es que no existe zapato sin par-de-zapato. El SER-zapato está atado a su par, y el par atado al que los lleva puestos.
Triste fue la suerte que corrió aquel par de un joven que frecuentaba recitales de rock. Encontrándose en medio de la agitación de la muchedumbre, dejo que uno de sus zapatos se descalzara y fuera empujado y aplastado por cientos de otros zapatos que nada podían hacer para ayudarlo a volver junto a su par.
Solo una pequeña cantidad de zapatos extraviados han logrado encauzarse sosteniendo plantas o alojando pequeños animales en su interior.
Por el contrario, a los zapatos no les preocupa el desgaste ni el excesivo uso, ya que eso forma parte de sus vidas.
Por lo tanto, resulta razonable a cualquiera, que aquello que se necesita son dos zapatos y por ende sería ridículo ofrecer un solo zapato, por más perfecto que este fuere. Su imperfección no estaría en si mismo, sino en la ausencia de su par. Y de este mismo modo, por más que uno de los zapatos sea el roto, por más que solo uno sea el averiado, lo son los dos.
En consecuencia, resulta evidente que no hay nada (por lo menos en lo que respecta a 10 centímetros por arriba del nivel del piso) pero nada, más triste que un zapato solitario, anónimo y perdido, desechado en medio de una calle. Nada. Ni más evidente que no exista nada (por lo menos en lo que respecta a unos metros por arriba de nuestras cabezas) pero nada, más bello y esperanzador que aquellos pares de zapatos atados por los cordones, que penden juntos colgados de algún cable de luz.
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